Comunicación Visual en la era Internet
Hoy asistimos a unas imágenes que en su capacidad inmediata construye protocolos de representación de la realidad: lo que podemos llamar hiperrealismo, en la que ella se crea su propio espacio de realidad al margen de la realidad misma. Esto se da con una realidad que ya no es la realidad de la fotografía, en el espacio comunicativo de la red todo objeto puede ser objeto-signo, digno de información con sólo ser de actualidad. Esta actualidad que atravesamos, se mide por el número de imágenes que en su desenfreno informativo el medio reclama. Este voyeurismo mediático y la escenificación crean una mezcla artificiosa que no deja lugar para entender si lo que se cuenta es realidad o artificio, si es realidad objetiva o ficción. A diferencia de otros medios, como el cine que se deleita con el encuadre, y que deja margen para el detalle y la profundidad, que se recrea con las transiciones o cortes de plano, el texto comunicativo no admite dicha lentitud, por el contrario, intenta decir lo máximo en menos tiempo, acude al detalle, a la profundidad, pero por la vía de la rapidez superficial. En virtud de este desgaste, el consumo de imágenes y la fascinación por la aceleración, la imagen en la red se expande y deja su impronta en la cultura contemporánea imponiendo su particular tecno-estética. Internet se convierte en ritual y proyecta imágenes que se colectivizan sin ninguna referencialidad, dándole un valor al ver. Esta tendencia del discurso lleva a la pérdida del relato en sentido clásico. Es desde ahí que abordamos la red como un el tejido de imágenes y fisuras simbólicas, es decir desde su carácter de escritura. En esta perspectiva, nuestro interés se dirige a mirar internet como un sistema textual o mejor como una escritura. Esto es, como un hecho puramente estético lo que nos lleva a hablar de Tecno-estéticas, que nos propone una poética el sentido estricto de imagen electrónica, como una tecno-escritura.
Todo lo mencionado nos acerca neo-usos, lo que vemos como una suerte de complejidad comunicacional que re-semantiza los saberes y retroalimenta una cultura hipertextual basada en la digitalización y la compresión de las señales y los lenguajes, y en la aparición de nuevos escenarios y soportes que le dan a la imagen valores de omnipresencia y ubicuidad en la cultura la globalización del siglo XXI.

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